El pasado sábado 7 de febrero de 2026, el Consejo Presidencial de Transición (CPT), órgano creado en 2024 con el mandato de encabezar el proceso político y preparar elecciones generales en Haití, concluyó formalmente sus funciones y transfirió el poder al primer ministro Alix Didier Fils‑Aimé.
La gestión del CPT fue ampliamente criticada por no cumplir con sus objetivos principales: no logró contener la violencia de las pandillas que controlan gran parte de Puerto Príncipe, no pudo avanzar en un referendo constitucional ni organizar comicios, y dejó un saldo negativo en términos de inseguridad, crisis económica y aumento del flujo migratorio hacia República Dominicana.
La disolución del CPT se produce en un contexto de alta inseguridad y fragilidad institucional, en el que Haití aún no ha celebrado elecciones generales desde hace años y enfrenta una prolongada crisis política y social.
Aunque la transferencia de mando se hizo conforme al calendario establecido, las condiciones de seguridad y el complejo escenario político han generado dudas sobre la capacidad del país para avanzar hacia elecciones libres y pacíficas, lo que explica la insistencia de organismos internacionales en fortalecer el entorno de seguridad y apoyar la transición.
En este marco, la Secretaría General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) reafirmó su compromiso de apoyar al pueblo de Haití en la siguiente fase de su transición nacional, con el objetivo de avanzar hacia la celebración de elecciones y el restablecimiento de la estabilidad institucional, bajo condiciones de mayor seguridad.





