El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ha consolidado una política exterior basada en el equilibrio entre Estados Unidos y China, al tiempo que fortalece su proyecto político interno con apoyo financiero de Pekín y respaldo político de Washington, según información publicada por EFE.
En marzo de 2019, antes de asumir la presidencia, Bukele visitó Washington y criticó abiertamente a China. "Ellos no juegan con las reglas. No son una democracia, pero se meten en tu democracia", afirmó en inglés ante un auditorio conservador, de acuerdo con EFE.
Seis meses después, ya en el poder, el mandatario firmó un acuerdo con China por más de 500 millones de dólares en cooperación no reembolsable para proyectos de infraestructura. Los fondos se destinaron a obras como la Biblioteca Nacional en el centro de San Salvador y un estadio que proyecta ser el más grande de Centroamérica.
La relación diplomática entre ambos países se estableció en agosto de 2018, cuando el entonces presidente Salvador Sánchez Cerén rompió relaciones con Taiwán para reconocer oficialmente a la República Popular China.
En ese momento, Bukele cuestionó la decisión y advirtió sobre posibles "trampas de deuda" y riesgos para la soberanía. Sin embargo, en diciembre de 2019 viajó a Pekín acompañado de su hermano y asesor Karim Bukele, donde selló el acuerdo de cooperación.






