Los precios internacionales del petróleo registraron un fuerte repunte este miércoles, impulsados por el recrudecimiento de las tensiones en Oriente Medio, un escenario que volvió a despertar la preocupación de los mercados sobre posibles interrupciones en el suministro de crudo procedente del golfo Pérsico.
El barril de Brent, referencia internacional, recuperó la barrera de los 87 dólares tras tres jornadas consecutivas de descensos. Aunque todavía se mantiene por debajo del máximo reciente de 100.69 dólares alcanzado la semana pasada, la cotización continúa reaccionando con rapidez a cualquier novedad relacionada con el conflicto entre Estados Unidos e Irán y con la situación en el estrecho de Ormuz.
A las 8:24 de la mañana (GMT), los futuros del Brent avanzaban 3.04 dólares, equivalente a un incremento del 3.6 %, para ubicarse en 87.13 dólares por barril. En tanto, el West Texas Intermediate (WTI), referencia del mercado estadounidense, subía 2.80 dólares (3.5 %) hasta los 82.06 dólares.
El alza puso fin a una racha de tres sesiones de pérdidas y volvió a evidenciar la elevada volatilidad que caracteriza actualmente al mercado petrolero. En pocos días, el Brent pasó de cotizar por encima de los 100 dólares a caer hasta la zona de los 84 dólares, antes de recuperar parte del terreno perdido.
La geopolítica continúa marcando el ritmo
Las variaciones del precio siguen estrechamente vinculadas a la evolución del conflicto entre Washington y Teherán, especialmente por el impacto que este tiene sobre dos corredores estratégicos para el comercio mundial de energía: los estrechos de Ormuz y Bab el-Mandeb.
El pasado 23 de julio, el Brent cerró en 100.69 dólares por barril, su nivel más alto desde el 22 de mayo, tras aumentar un 7 % en una sola jornada. Ese mismo día, el WTI alcanzó los 92.19 dólares, luego de registrar una subida de 6.2 %.
El impulso respondió a ataques atribuidos a los hutíes de Yemen contra dos buques petroleros saudíes en el mar Rojo, mientras el tránsito por el estrecho de Ormuz ya enfrentaba importantes restricciones.
La combinación de ambos factores llevó al mercado a interpretar que las dos principales rutas de salida del petróleo de Oriente Medio estaban simultáneamente bajo amenaza. Antes del conflicto, solo por Ormuz transitaban cerca de 20 millones de barriles diarios, alrededor de una quinta parte del consumo mundial, mientras que ambas rutas concentran aproximadamente una cuarta parte del suministro global.
La tregua moderó los precios
La presión sobre las cotizaciones comenzó a disminuir cuando Estados Unidos e Irán suspendieron temporalmente las hostilidades y surgieron señales de un posible diálogo diplomático.
El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó el lunes que mantenía "buenas conversaciones" con Teherán, aunque advirtió que los ataques podrían reanudarse si las negociaciones no prosperaban.
Ese cambio de escenario provocó una fuerte corrección en el mercado. El Brent cayó 9.31 % hasta cerrar en 87.77 dólares, mientras que el WTI retrocedió 8.21 %, finalizando en 81.98 dólares. La tendencia bajista continuó el martes, cuando el Brent llegó a negociarse cerca de los 86 dólares.
Pese al rebote de este miércoles, el Brent continúa alrededor de un 13.5 % por debajo de su máximo reciente, mientras que el WTI permanece cerca de un 11 % por debajo del pico alcanzado la semana pasada.
Nuevos ataques reactivan el nerviosismo
El renovado aumento de los precios coincidió con ataques realizados por Estados Unidos y Arabia Saudita contra grupos respaldados por Irán en territorio iraquí, luego de que ambos países los responsabilizaran por recientes ofensivas con drones dirigidas contra instalaciones petroleras saudíes.
Horas antes, el Ejército estadounidense informó que interceptó misiles lanzados desde Irán hacia sus fuerzas desplegadas en la región, acción que incrementó nuevamente el temor a una escalada militar de mayor alcance.
Paralelamente, Irán rechazó una propuesta impulsada por Omán para establecer una administración compartida del estrecho de Ormuz, iniciativa que buscaba facilitar la navegación sin otorgar el control exclusivo de la vía marítima a Teherán.
La negativa redujo las expectativas de una rápida normalización del tráfico marítimo. De acuerdo con datos de navegación citados por Reuters, durante los primeros días de la semana solo un número limitado de buques logró cruzar el estrecho.
Las restricciones al tránsito no solo limitan las exportaciones de los países productores, sino que también elevan los costos de seguros, combustible y transporte marítimo. Arabia Saudita, por ejemplo, ha debido recurrir a rutas alternativas hacia Asia, lo que puede prolongar un viaje de 19 a 48 días e incrementar los costos en aproximadamente 2.5 millones de dólares por embarcación.
Inventarios y OPEP+ también respaldan las cotizaciones
Además de la incertidumbre geopolítica, el mercado encontró apoyo en la reducción de los inventarios estadounidenses de petróleo.
Datos preliminares del Instituto Americano del Petróleo (API), citados por fuentes del mercado, indican que las reservas de crudo en Estados Unidos disminuyeron en aproximadamente 3.3 millones de barriles durante la semana concluida el 24 de julio.
A ello se suma la expectativa de que la OPEP+ suspenda durante tres meses los incrementos de producción previstos para finales de año. Los principales miembros del grupo se reunirán el próximo 2 de agosto para decidir si aprueban un aumento de 188,000 barriles diarios en septiembre, tras lo cual podrían mantener sin cambios las cuotas durante el resto de 2026, preservando recortes cercanos a los dos millones de barriles diarios.
Un mercado pendiente del conflicto
Analistas consultados por Reuters estiman que el Brent podría mantenerse en un rango de entre 80 y 100 dólares por barril en el corto plazo, dependiendo de la evolución del conflicto y de la capacidad de los buques para transitar por el estrecho de Ormuz.
Las previsiones para 2026 también han cambiado significativamente. Antes de la crisis se proyectaba un excedente mundial de 1.63 millones de barriles diarios; ahora, las estimaciones apuntan a un déficit cercano a 1.5 millones de barriles por día debido a las restricciones sobre la producción y las exportaciones del golfo Pérsico.
En este contexto, el comportamiento del petróleo sigue condicionado por los acontecimientos geopolíticos: las cotizaciones suben cuando aumentan las hostilidades o se restringe el transporte marítimo y retroceden cuando surgen señales de negociación.
Aunque el Brent aún está lejos del máximo alcanzado la semana pasada, su recuperación por encima de los 87 dólares refleja que el mercado continúa incorporando una elevada prima de riesgo mientras persista la incertidumbre en Oriente Medio.






