SANTO DOMINGO.– Lo que comenzó como el deseo de cumplir una meta personal terminó convirtiéndose en una tragedia para la familia de Rebecca Brizard, una joven emprendedora de 27 años que falleció el pasado viernes tras someterse a una abdominoplastia presuntamente practicada por una persona que, según denuncian sus familiares, se hacía pasar por médico.
"Eso fue un golpe muy duro. Era la alegría de esta familia, una luz; ella lo era todo para nosotros", expresó entre lágrimas su hermana Ashley Pérez, al recordar a la propietaria de la tienda Fashionista RD, ubicada en el batey Palavé, en Manoguayabo, Santo Domingo Oeste.
Un sueño postergado
De acuerdo con el testimonio de su hermana, Rebecca llevaba tiempo interesada en realizarse una abdominoplastia, aunque había aplazado el procedimiento por priorizar otros proyectos personales y familiares.
La oportunidad surgió cuando una conocida, también comerciante, le recomendó a quien identificó como Emanuel Hernández, asegurándole que había quedado satisfecha con una cirugía realizada por él. A partir de esa recomendación, Rebecca inició el contacto con el supuesto especialista.
Ashley explicó que Hernández solicitó varios estudios médicos antes de fijar la intervención y que todos los resultados fueron favorables. Aunque desconoce el monto exacto invertido, estima que su hermana destinó más de RD$300,000 entre evaluaciones, medicamentos, insumos y otros gastos relacionados con la cirugía.
Además, Rebecca informó al supuesto médico que padecía dos hernias. Según relató su hermana, este le aseguró que aprovecharía la intervención para corregir ambas condiciones durante la misma operación.
La clínica fue revelada un día antes
Aunque la cirugía estaba prevista para el viernes, la familia asegura que Rebecca no conoció el lugar donde sería intervenida hasta la víspera del procedimiento.
El jueves recibió la dirección de la Clínica de Obesidad y Anti-Envejecimiento Dra. Griselda Basora, ubicada en Santo Domingo Este. Según la versión ofrecida por el supuesto médico, utilizaría ese centro porque los demás lugares donde laboraba no tenían disponibilidad de quirófanos.
Rebecca acudió de madrugada acompañada de su esposo, luego de ser citada para presentarse a las 4:00 de la mañana con el fin de iniciar la cirugía una hora después.
Las complicaciones y la denuncia
Horas después de la intervención, Rebecca comenzó a presentar dificultades respiratorias. Ashley afirma que, al llegar al lugar, encontró a su hermana sin la atención médica que requería y en un establecimiento cuyas condiciones calificó como inadecuadas.
Según su relato, mientras la familia intentaba obtener respuestas, el hombre que realizó la cirugía abandonó el lugar.
"Mi mamá me llamó llorando para decirme que Rebecca estaba mal. Cuando llegué, el supuesto doctor solo dijo que se haría responsable de lo ocurrido, pero después huyó", narró.
Una vivienda adaptada como clínica
Los familiares sostienen que la dirección donde se realizó el procedimiento no correspondía a un centro médico convencional, sino a una vivienda acondicionada para ofrecer servicios de salud.
Ashley describió el inmueble como una casa con habitaciones convertidas en áreas de atención médica y aseguró que el letrero del establecimiento se encontraba dentro de la propiedad, sin ser visible desde la calle.
Investigación en curso
La familia asegura que desconocía que Emanuel Hernández no era un cirujano plástico. Afirman que fue durante el proceso de denuncia cuando las autoridades sanitarias les informaron que el hombre figuraba como barbero y no como especialista en cirugía.
También señalaron que la propietaria del establecimiento, identificada como la ginecobstetra Griselda Basora, se encontraba en el lugar el día de la intervención, aunque, según dicen, desde entonces no ha mantenido contacto con los familiares.
Tras lo ocurrido, la familia presentó una denuncia formal ante la Fiscalía de Santo Domingo Este, mientras las autoridades continúan las investigaciones para establecer las responsabilidades correspondientes.
El legado que dejó Rebecca
Más allá de su faceta como emprendedora, Rebecca era considerada el principal sostén de su hogar. Su familia recuerda que uno de sus mayores anhelos era lograr que su madre dejara de trabajar y ayudar a sus hermanas a desarrollar sus propios negocios.
Hoy, su tienda permanece cerrada y sus planes quedaron inconclusos. El vacío también lo sienten sus tres hijos, quienes esperan el regreso de una madre que salió de casa para cumplir un sueño personal y nunca volvió.
Mientras avanza la investigación, sus familiares mantienen el reclamo de justicia y recuerdan a Rebecca como la persona que mantenía unida a toda la familia.






